La escuela dominical es maravillosa, pero a veces no alcanza
Las lecciones de la escuela dominical dan las herramientas básicas: historias, versículos, canciones. Eso está bien. El punto donde se queda corta es cuando el niño crece y empieza a hacerse preguntas que no tienen una respuesta de memoria.
Puede ser durante la cena, en el carro o a la hora de dormir: “¿cómo sabemos que Dios existe?”, “¿por qué hay tanta gente que no cree?”, “¿y si otra religión también es verdadera?”. En la escuela dominical no hay tiempo para investigar cada una.
Este programa no reemplaza la escuela dominical — la complementa. El objetivo es que tu hijo tenga una forma de investigar, pensar y conversar sobre lo que cree. Y que tenga con quién hacerlo: contigo.
















